Estar solo II

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Hubo un tiempo en que creí que podía cambiar las cosas y por eso me pinté el símbolo de la paz en la cara y levanté el puño y grité fuerte cuando, de la mano de mi madre, corríamos hacia cualquier manifestación en contra de la guerra que hubiera en la ciudad. Me abrazaba fuerte a mis rodillas debajo de algún pupitre de la escuela cuando escuchaba sonar las sirenas y sentía, aún a esa corta edad, un compromiso con mi país y con los soldados que iban a luchar en el frente, ahora miro en las noticias morir gente en guerras lejanas, mientras como algún plato de pasta, sin sentir ninguna empatía, como si pasara en otro planeta, bajo los ojos y sigo comiendo, pensando en que nada que pueda hacer yo, va a cambiar las cosas.

Hubo un tiempo en que creí en el ángel de la guarda y entrelazaba los dedos por las noches, antes de dormir, pidiendo que mi situación cambiara y cuando no fue así, levanté el indice hacia el cielo y grite y maldije a todo y a todos. Dejé de rezar, dejé de pensar en que mañana sería un día mejor y entonces lo vi partir con sus alas plegadas, la cabeza inclinada y pude sentir su desilusión aunque se marchó sin mirar atrás.


Hubo un tiempo en que creí en la belleza y me imaginaba corriendo por una pradera verde, acariciando las flores y dejando que el sol me calentara e iluminara, pero a mi alrededor solo había tierra infértil, suciedad y malas costumbres y me habitué a esa carestía y dejé de soñar para meterme, cada vez más, en la realidad del cemento y en el gris de la gran ciudad, caminando de prisa, con los hombros levantados y sin mirar a nadie.

Hubo un tiempo en que creí que la gente era solidaria por naturaleza y saludaba a mis vecinos, los conocía y sabía de sus necesidades, que eran parecidas a las mías, entonces ayudaba en lo que pudiera, saludaba, me interesaba por su salud. Ahora me cruzo a la acera de enfrente para evitar el saludo y cierro la puerta para no meterme en cosas que no me importan, no escucho si alguien pide ayuda porque estoy muy dentro de mi casa, muy dentro de mi propio mundo, un mundo de una sola persona donde no hay lugar para los demás.

Autor: pensamientomodificado

Planteo respuestas, para generar nuevas preguntas.

2 comentarios en “Estar solo II”

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